Después de la entrevista con el cliente, en donde se le presenta un dibujo artístico y se llega a un acuerdo de cómo es que va a ser la pieza, se procede a tomar un pedazo de pasta o cera en donde se va tallar, en este caso una sortija.
El joyero utiliza una herramienta especializada para encontrar el centro exacto de la pieza la cual se establece por medidas exactas.
Se configura el ángulo perfecto con una lima de corte grueso. Luego el joyero comienza a darle forma a la pieza con una serie de limas según la forma y el área a trabajar. Es muy importante destacar que este trabajo es totalmente hecho a mano y depende de la habilidad del joyero de cómo va quedar el producto final.
Luego, el joyero utiliza un 'ring template' para poder marcar con precisión el lugar exacto en donde va a llevar las piedras, diamantes, entre otros.
Después, el joyero utiliza una segueta muy fina para darle unos cortes y diseños muy delicados.
Ya en esta etapa, la prenda está tomando forma y se utiliza otra lima de corte más fino para ir rebajando poco a poco y tomando todos los detalles de la sortija. Del mismo modo, el joyero puede corregir alguna parte que no le haya gustado o simplemente corregir algún detalle de la pasta.
En esta etapa, el joyero está centralizando la base o settings del diamante del centro.
En este paso, el joyero perfora la pasta con un taladro muy fino en donde irán algunas de las piedras o diamantes de la sortija.
Luego de crear la pieza en pasta, se pasa a un proceso de fabricación en donde pasa a ser de pasta a oro. El joyero, mediante la entrevista con el cliente, decide cual será la cantidad de quilates (10K, 14K o 18K) y el color del oro (amarillo, blanco o rosado).
En este paso, se procede a pulir y a brillar, se montan las piedras y se procede a darle todas las terminaciones que se requieran.